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Debe su nombre a la época del Imperio Romano, cuando era recolectada para consumo del César y
otras personalidades de altura.
Esa carga regia que todavía perdura, unida a un sabor y aroma agradables, una carne delicada y
jugosa, y unos colores vivos y brillantes, la envuelve en un halo de misticismo que la hace atractiva y
muy apreciada, sobre todo cruda o en cocciones cortas y lentas.
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Presentación: enteras o troceadas y envasadas en diferentes formatos.
Disponible: todo el año.
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